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El Barça confía en la magia de Messi para remontar en el Bernabéu

El corazón del Barça es Messi, perdón

OPINIÓN

E. Pérez de Rozas

Ahora le toca disfrutar a él y a fe que lo está consiguiendo. Ahora le toca a él dar lecciones de cómo se tiene que dirigir el fútbol, de cuando, eso sí, se podrá utilizar el VAR (no vaya a ser que lo pongan en la final de la Supercopa europea y les anulen el primer gol) y, sobre todo, dónde, cómo y con quién se va a producir el próximo negocio del fútbol.
         

Florentino Pérez está montado, por fin, en la carroza de la gloria y no se esconde en demostrar que ha empezado a ocupar el lugar que le corresponde en el firmamento balompédico, que le ha estado arrebatando por el Barça durante todos estos años. La sensación era siempre la misma: ganaba, pero el Barça de Leo Messi seguía ahí, en lo alto de la pirámide, admirado por su juego. Pero parece que Florentino ha ordenado bajar el techo del cielo y ya lo toca, ya.
Ahora, ha acumulado tal cantidad de títulos, admiración y, sobre todo, buenos jugadores, que es el momento de disfrutar de su obra. E, incluso, de poner como ejemplo al mismísimo don Santiago Bernabéu, aunque no sea cierto todo lo que pregona de él. “Bernabéu dijo ‘haré el campo más grande, tendré más ingresos y podré fichar a los mejores’. Y fue así como fichó a Alfredo Di Stéfano”, dice Pérez. Y, no, don Florentino, no fue así del todo, el Real Madrid lo que hizo fue robarle al Barça la ‘Saeta Rubia’. Así se escribe la historia.
Pero, puestos a contar historias que refuerzan el aterrizaje arrasador (no siempre triunfal, claro) de Florentino Pérez, no ya en el Real Madrid, sino en el fútbol, ha llegado el momento de apropiarse también de la frase de Jorge Valdano, aquella en la que se dice que “arrancarle al Barça a Luis Figo fue como arrancarle el corazón al equipo azulgrana”. ¡Uf! Eso sí duele. Y más en estos momentos en los que, de nuevo, un megamillonario le birla una de sus estrellas al ‘simplemente’ rico.
Por suerte, el corazón del Barça sigue intacto. El corazón del Barça no es otro que Leo Messi, al que, por vez primera, tal  vez para que vean que él también puede lucir palmito ‘a lo Cristiano Ronaldo’ o, tal vez, quién sabe, si como una manera de amenazar al campeón de cara al partido de mañana en el Camp Nou, apareció, no hace mucho, en una preciosa foto con su no menos preciosa y radiante esposa, mostrando sus pectorales. Ese pecho y ese corazón aún son azulgranas. Y, por supuesto, esa zurda.
Ahora que se ha puesto de moda, supongo que las cláusulas, los agentes, los clubs, los propietarios, los jeques, el kilo de jugador normalito a 100 millones de euros (¿me pueden decir, de verdad, qué sentido tiene que jugadores que aún no han ganado nada como Dembélé, Coutinho y Mbappé cuesten lo que piden por ellos? ¡es lamentable!), sería la hora y el momento, como sugirió no hace mucho el ‘ser superior’, de buscar ese futbolista joven con proyección, nacido en Estados Unidos o China, para hacer crecer el negocio por otro lado.
Cuentan, y es totalmente cierto, que las inversiones que los ricos chinos hacen en el fútbol europeo es para conseguir meter a su futura estrella (si la acaban encontrando) en el planeta fútbol europeo, lo que les daría el poder, perdón, la audiencia, el control del mando de la televisión china, una pequeña pantalla que ven decenas y decenas de millones de chinos. El problema es que aún no ha salido el ‘yankee’ que cambie el béisbol, el fútbol americano o la NBA por el ‘soccer’ y que, por más millones de niños chinos que lo intenten, ser Messi o Isco (sí, ellos tendrían suficiente con el excelente Isco, no hablemos ya si les sale un fabuloso Asensio) no es nada fácil.
En medio del viaje celestial de Florentino Pérez hacia el ‘sextete’, el primer partido del precioso duelo Barça-Real Madrid de la Supercopa de España (sin VAR, sí, sí) se mezcla con la locura de este mercado en el que, insisto porque ya lo dije el lunes pasado, yo del Barça me guardaría el dinero para enero o para cuando valiese realmente la pena gastárselo. O, si quieren una idea, les diría que lo mejor que pueden hacer, dado que no encuentran (porque no hay) nada mejor que lo que tienen en casa, es meterles encima de la mesa a Messi&Cia 50 millones de euros por el ‘triplete’.
¡Ojo, ojo!, ya sé que ellos no piensan nunca en el dinero, ya sé que ellos no se mueven por dinero….pero por si acaso. Es una manera de lograr los tres títulos y ahorrarse 172 millones de euros.

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