El año pasado fue el año de más caídas y entre ellas destacó la fractura de clavícula, una lesión difícil de evitar
Un desafortunado accidente en Le Mans le provocó a Dani Pedrosa una fractura que le impidió participar en las tres siguientes carreras; un caso poco habitual en el Mundial
A poco menos de dos meses para que el Mundial arranque de nuevo, el recuerdo y los ecos de un intenso 2011 aún resuenan en la memoria. Sin duda, el pasado Campeonato será recordado por el fatídico accidente del italiano Marco Simoncelli. Una tragedia que empequeñece cualquier otro posible detalle digno de mención como el `paseo¿ de Casey Stoner en su primer año en HRC o la remontada sin premio de Marc Márquez por culpa de dos desafortunadas caídas en Australia y Malasia. Caídas, precisamente, que contribuyeron a hacer de la pasada temporada la más accidentada de los últimos tiempos con un total de 876 incidentes.
De todos ellos, 157 se produjeron en la categoría de MotoGP ¿por 421 de moto2 y 298 de 125cc-. No hubo piloto en la categoría reina que no besara el suelo en alguna ocasión. De hecho, solo el campeón Stoner, Valentino Rossi, Toni Elías e Hiroshi Aoyama estrenaron 2012 sin lesión alguna. Nicky Hayden y Andrea Dovizioso se sumaron a última hora a la lista de damnificados por un año especialmente propenso a las caídas y ambos con la lesión `de moda¿ entre los pilotos: fractura de clavícula. Dani Pedrosa, Héctor Barberá, Colin Edwards ¿en dos ocasiones-, y Carl Crutchlow también la sufrieron en algún momento de la temporada; Loris Capirossi se quedó a las puertas con dos luxaciones de espalda. El más perjudicado de todos ellos fue, sin duda, Pedrosa, que vio como en Le Mans se escapaban sus aspiraciones al título al perderse, además de la prueba francesa, las carreras de Montmeló, Donington y Assen por una fractura que ya sufrió a finales de 2010.
Esa lesión condenó al piloto de Castellar del Vallès, aunque no suele ser lo más habitual en un Mundial que asume con cierta normalidad una lesión que “es de las que menos se temen”, asegura un ex piloto y campeón del mundo como Àlex Crivillé. El catalán la sufrió en dos ocasiones y recuerda que “después de rompérmela en Japón no solo puede participar en la siguiente carrera, sino que además la gané”. Resulta mucho peor “lastimarse una articulación, las manos o romperse la tibia”, continúa al hablar de un “mal inevitable” en las motos. “La inercia de las caídas y la velocidad a la que impactan con su cuerpo sobre el asfalto hace que sea prácticamente imposible de evitar”, asegura una de las voces más autorizadas a la hora de hablar de este tipo de lesiones, el Doctor Xavier Mir. Por sus manos ha pasado ya medio Mundial. Pero pese a la naturalidad con la que ambos hablan, lo cierto es que el exceso de fracturas que han sufrido este año los pilotos ha hecho saltar las alarmas. ¿Realmente son tan inofensivas estas lesiones? ¿Se podrían evitar de alguna manera? ¿Son útiles protecciones como las hombreras con airbag? Vayamos por partes.
Las protecciones son siempre bienvenidas. A mayor protección, menor riesgo, pero no en el caso de un hueso tan delicado como la clavícula. “Los materiales son cada vez más flexibles y resistentes, pero situar una protección en la clavícula limitaría mucho a los pilotos”, asegura el doctor Mir. Se protege, por tanto, el cuello y el hombro y su fragilidad se multiplica al quedar al descubierto entre ambos puntos. De ahí que resulte prácticamente imposible acabar con el particular `talón de Aquiles¿ de los pilotos de MotoGP. La falta de “tiempo de reacción” es otro de los causantes de una lesión que para cualquiera de nosotros resultaría mucho más molesta y delicada que para los `superhombres¿ que se suben cada dos semanas a una moto capaz de superar los 300 km/h. Cualquiera de nosotros necesitaría un mínimo de dos meses para empezar a recuperarse, los pilotos apenas unos días para volver a subirse a la moto gracias a una intervención quirúrgica hecha a medida. “Se ha perfeccionado tanto la técnica que no hay piloto que se plantee no pasar por quirófano. Las placas son prácticamente personalizadas cuando antes se utilizaban las mismas que para el brazo, por ejemplo”, explica Xavier Mir que, además, recuerda que “son los pacientes perfectos para dejar bien al médico porque disponen de todos los recursos para recuperarse al 100%”. Y eso que las fracturas de los Pedrosa, Barberá o Hayden no son las mismas que la del resto de mortales. “Nosotros nos fracturaríamos la clavícula en dos partes; las suyas no son limpias debido a la fuerza de la inercia”, pero aún así parecen capaces de todo a las dos semanas. Muchos ni tan siquiera se ausentan del Mundial salvo el propio fin de semana de la caída.
Infiltraciones para las molestias¿ y a correr. Las horas de rehabilitación, “tan importantes como la operación para evitar que la musculatura se atrofie”, son fundamentales, aunque sin “un trabajo específico a realizar sobre la zona”, remarca Marcos Hirsch, preparador físico y hombre de confianza de Jorge Lorenzo. “La clavícula es una zona sin apenas músculo. Nuestro trabajo consiste en fortalecer todo el cuerpo para que los pilotos estén lo más fuertes posibles y el proceso de recuperación sea mucho más rápido”, continúa Hirsch.
Saber recuperarse
La clave está., por tanto, en tener “la mayor capacidad de adaptación y regeneración” a la hora de afrontar la rehabilitación de una lesión que no siempre es tan inofensiva como parece, especialmente si la sufren los pilotos más jóvenes. “Hasta los 18 o 19 años tienen los cartílagos de crecimiento abiertos y el esqueleto inmaduro, si corren antes de tiempo se arriesgan a una posible afectación en el crecimiento del hueso”, comenta el doctor Xavier Mir. En un Mundial cada vez más rejuvenecido y con pilotos que apuntan a crack incluso antes de cumplir la mayoría de edad, las fracturas de clavícula ¿como cualquier otro tipo de lesión que implique cierta gravedad- adquieren, por tanto, todavía más importancia y todas las medidas que puedan incorporarse son bienvenidas. Aunque, como recuerda el propio Mir, “cualquier deporte de elite tiene sus riesgos y cuando uno se hace mayor empieza a notar sus efectos en el cuerpo” haya tenido o no lesiones graves.
La suerte, en este aspecto, juega un papel trascendental. Aunque no es el único factor en temporadas como la pasada. Detrás de tanta caída y tanta lesión también se encuentran otros aspectos como “las bajas temperaturas y la lluvia que en 2011 marcaron el calendario”, apunta Alex Crivillé. También los neumáticos, que “costó que se adaptasen a esas condiciones de pista tan exigentes”. El ex campeón del mundo es de los que piensan que Bridgestone no estuvo a la altura. “Se necesita un abanico de opciones más amplio y una goma más blanda que se adapte mejor a las bajas temperaturas. Difícilmente lloverá tanto este año, pero hay que estar preparados. No estarlo sería asumir riesgos”, apunta.
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