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Las fases del aprendizaje

Cuando un canterano de 20 años llega al Camp Nou acumula 5.600 horas de entrenamiento. Es una cifra promedio, calculada para un joven que entró en el club a los 10 años. Al debutar en el primer equipo, este joven habrá entrenado su técnica individual y corregido errores durante unas mil horas; practicado los juegos de conservación y rondos durante otras mil horas; desarrollado los juegos de posición y restantes movimientos tácticos durante 1.750 horas; disputado partidillos competitivos en entrenamiento durante 1.250 horas; y jugado partidos en competición oficial durante otras 600 horas.

En total, 5.600 horas de aprendizaje, todas dirigidas en un mismo sentido: el aprendizaje del Idioma Barça. Sin embargo, por regla general, dicho canterano de veinte años aún estará lejos de ser un maestro en el arte futbolístico. Si hacemos caso del 'standard' de las 10.000 horas como base para la formación de un experto, aún le quedarán entre 4 y 7 temporadas para alcanzar la plenitud: es decir, lo será a los 24-28 años.

Los dos últimos peldaños del aprendizaje son los más difíciles, complejos y exigentes. En el Barça B deberá completar con éxito, en un período entre 1,5 y 2,5 años, las tres fases que se han establecido: 1) Reserva-rotación: su única obligación es competir. No se espera de él nada determinante ni se penalizan sus errores. 2) Rotación-maduración: el jugador ya siente que forma parte permanente de la estructura y ha de tomar conciencia de que su aportación es decisiva. 3) Jugador clave: Esta fase define el futuro de la perla. Entra en el grupo de los jugadores más próximos al primer equipo y adquiere el status de jugador clave del B. Es responsable directo de la evolución del equipo.

Cada fase dura de 6 a 9 meses. En muchos casos, el jugador precisa consolidar fundamentos, reaprender conceptos y asumir la realidad del fútbol profesional. De ahí que veamos sentados en el banquillo del B a grandes promesas que no están jugando: están aprendiendo a completar las fases. Ninguno de ellos se quedará estancado. Necesitan pequeños pasos atrás para recorrer mejor el camino.

Superadas las tres fases, llegan al Camp Nou y les espera otro largo período de maduración. Salvo grandes excepciones, la mayoría necesita asentarse, romper el cascarón, seguir aprendiendo, hacerse un hueco en el vestuario y mostrar su personalidad. No es ocioso que, en ocasiones, desaparezcan de las alineaciones e incluso del banquillo durante semanas o meses: están realizando un máster. Aún son 'pre-futbolistas'. Sólo cuando han cubierto 10.000 horas de formación pueden estar listos para ser parte del núcleo duro del equipo. A nadie le gusta que el proceso sea tan lento, pero no se puede correr más que el tiempo.

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