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Un Barça conservador sufrió más de la cuenta

 UN MADRID VALIENTE Y ATREVIDO. Hay que felicitar al Barça porque supo mantener a raya al mejor Madrid. Este Madrid no tiene nada que ver con el equipo cobarde y defensivo del Bernabéu. Vinieron al Camp Nou a plantar cara, a intentar la proeza y la verdad es que estuvieron cerca de conseguirlo. Fue un partido de poder a poder, donde el equipo de Guardiola nunca se sintió cómodo y encima cometió errores de bulto que le pudieron costar un disgusto. El resultado en el descanso no pudo ser mas engañoso; los blancos dominaron cuarenta minutos y los blaugrana cinco. A los de Mou les falló su mejor cualidad, la pegada, mientras que Pedro y Alves consiguieron dos goles que parecían sentenciar la eliminatoria. El Madrid perdonó y el Barça tuvo la suerte de los campeones. Un Madrid valiente y atrevido tuvo contra las cuerdas a Messi y compañía.

UN BARÇA CONFORMISTA Y ENCOGIDO. El Barça puede estar contento de estar en las semifinales. Ha dejado en la cuneta a un gran equipo. Mourinho anoche volvió a quedar en evidencia, fue él quien tiró la eliminatoria con la alineación que presentó en el Bernabéu. Cuando mediada la segunda parte Pinto encajó dos goles en cuatro minutos, se dispararon las alarmas barcelonistas. La tradicional solidez defensiva hacía aguas, el centro del campo perdió el control del juego, el Madrid se creció al ver que su máximo rival estaba tocado, sin capacidad de reacción. Con coraje y amor propio los de Guardiola salvaron el compromiso, aunque pecaron de conformistas ya que no supieron jugar con el marcador a favor. Messi jugó muy atrás, Cesc se perdió sin encontrar su posición, Alexis no tuvo la chispa de otros días. Vimos un Barça poco ambicioso, encogido, sin la agresividad que mostró el rival.

EL MÉRITO ES CLASIFICARSE. Dicho todo esto, vayamos al fondo de la cuestión. El Barça sigue adelante y el campeón cayó derrotado. Los blancos se van con la cabeza alta pero con el orgullo herido. Perdieron la Supercopa y ahora quedan apeados de la Copa del Rey. Aunque Mourinho volvió a sacar pecho anoche y se despachó a gusto criticando al árbitro, lo cierto es que sus jugadores le dieron una lección. Cuando pone a los más técnicos juegan mejor. Özil dejó claro que tiene que jugar siempre. En el contexto de los dos partidos el Barça ha sido superior. En el Bernabéu les dieron un baño aunque ayer cometieron el error de jugar mirando el marcador, más pendientes del rival que de su propio juego, algo nada habitual en el Barça de Guardiola. El mérito de todos modos es que sin jugar bien consiguieron el objetivo.

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