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Los 'Iluminatis' de la información deportiva en España

Como la jornada dio poco de sí en lo futbolístico (salvo la vuelta de Messi), creo que es el momento de contaros una historia apasionante. La de unos señores que se reúnen a comer en un restaurante de la calle Reina Mercedes de Madrid. Son cuatro. Tres periodistas de renombre y un “poderoso” importante que se consideran asimismo como esa secta secreta que, dicen, quiere dominar el mundo. Como los ‘Iluminatis’.

La reunión la suele dirigir uno de los periodistas que, dormido, es el más listo de los cuatro. Y es el que va poniendo temas en la mesa y proponiendo el modo de actuar para cada uno de los otros tres comensales que, rara vez, discuten algo. Solo, alguna vez, apostillaban algo a lo propuesto por el, llamemos, jefe de programación. 

Allí se trata de todo lo que tenga que ver con el futbol de élite y se diseña, no solamente lo que hay que hacer, sino también dónde y con quién. Allí, por ejemplo, se cambian tertulianos y colaboradores de programas de radio y televisión en función de si son extremadamente madridistas o, por el contrario, “menos amigos” del Real Madrid. Incluso, en un momento determinado, se decide cambiar un tertuliano de una cadena a otra “para compensar” que, en la segunda, están creciendo en calidad y penetración los afines al Barça.

También se trata la línea editorial de temas muy concretos. Así, si dice el jefe: “parece ser que Iker se ha venido arriba, tendríamos que filtrar los problemas societarios con su familia para calmarle”, uno de los otros comensales contesta: “Me parece bien, yo me encargo”. 

De la misma manera, allí se le dio forma al tratamiento informativo del caso Neymar, con el acoso mediático al club y a la Junta incluido, y a los “temas pendientes” de Sandro Rosell en Brasil. Incluso, en esa mesa, se ha decidido que algún periodista catalán, afín a la causa, pregunte en una rueda de prensa y, dependiendo de la respuesta, se haría el tratamiento posterior del tema. Pasó lo mismo en el caso de Di María, tras acomodarse sus partes, con los sucesivos vómitos de Messi en el campo o con la recuperación de Neymar de su lesión. Allí no se deja nada al azar ni a la improvisación: “Este tema que lo trate este medio a tal hora y que el otro remate”.

Estas reuniones se vienen produciendo desde hace mucho tiempo en ese restaurante. Y desde allí se han movido los resortes en torno a Messi y sus continuas renovaciones, a Alves y sus excentricidades, a Özil y sus escarceos nocturnos, a Xabi Alonso, a Sergio Ramos y su ambiente, a la RFEF y sus distintos comités, etc., etc. 

Lo hacen muy bien y cuando algún periodista se ha adornado y el tema se le ha ido de las manos, su empresa ha tenido que acabar pagando, por él, una barbaridad de dinero. Todo antes de delatar a “su fuente” que, sin duda, era uno de los comensales de estas reuniones. Por cierto, no le delató porque no tenía manera de demostrarlo.

No se les escapa nadie: “Oye, a mí me da que estos “tiesos” del Atleti se están viniendo arriba, hay que recordarles quién manda aquí removiéndoles el gallinero y de repente salen noticias de posibles traspasos de Falcao (hace un año) o de Courtois, unos días antes de un trascendente Atlético-Real Madrid.

Por lo que parece, las reuniones son divertidas. Como un juego. Aunque las consecuencias de cada una de ellas no lo sean tanto para los elegidos en cada ocasión. La lista de tocados es larga. Haced memoria. 

Lo peor es que hay clubs, el FC Barcelona entre ellos, que no saben que en el siglo XXI tan importante es la Comunicación como la Contra-Comunicación.

José Antonio Abellán