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Mourinho, el psicólogo

Siete años después de abandonar el Chelsea, despedido de mala manera por Abramovich tras un empate en la Champions contra el Rosenborg, Mourinho vuelve esta semana al banquillo de Stamford Bridge. Con el recuerdo de los éxitos cosechados al frente del equipo londinense, el portugués revela las claves del éxito en su primera etapa en el club.

Josep Coves

Mou explica en el libro 'El Entrenador', que saldrá a la venta a finales de mes, que sus dotes como psicólogo permitieron al Chelsea instalarse en la élite del fútbol inglés, ganando dos títulos de la Premier League, medio siglo después de haber logrado el único trofeo de esa competición. "Cuando llegué al Chelsea por primera vez, en 2004, convergieron unas expectativas adecuadas para mí y para ese grupo de jugadores. Nos conocimos en el momento adecuado de nuestras carreras".

El portugués cree que en aquel momento "los jugadores necesitaban un líder" y que él cumplió esta función de forma satisfactoria. "Me convertí en un líder de confrontación porque sentí que era lo que el equipo necesitaba. No teníamos miedo a decir que éramos los mejores, que íbamos a ganar o que éramos especiales". De ahí que Mourinho basara su estrategia en los enfrentamientos dialécticos con sus colegas, como Ferguson, Wenger y Benítez.

En 'El Entrenador' Mourinho admite que se mostró cercano con los jugadores y destaca que jamás ha tenido problemas con los cracks. "No entiendo a aquellos que dicen que tener a una estrella en el equipo es un problema o los que dicen que no puedes juntar dos o tres jugadores del más alto nivel. Yo quisiera tener once estrellas en mi equipo", dice el hombre que ha dirigido a jugadores como Drogba, Terry, Cristiano Ronaldo o Ibrahimovic.

La cercanía con la plantilla es otro de los aspectos que en su opinión favorece la obtención de buenos resultados. "Mucha gente dice que no podemos ser amigos de los jugadores, pero yo digo exactamente lo contrario". Mourinho cree que si el técnico no es amigo de los jugadores "no llegan al máximo potencial de ese grupo". "Cuando más se entiende a los jugadores es más fácil llevarlos", añade el ex del Madrid.

Mourinho admite que se siente muy afortunado por haber podido entrenar en Portugal, España, Italia e Inglaterra y que se queda con la cultura futbolística de ese último país. "El ambiente, la intensidad y la emoción en Inglaterra es algo que no se puede comparar con otros países".

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