El joven jugador brasileño fue la gran novedad en la alineación que presentó Pochettino
Con los buenos futbolistas, un entrenador lo tiene más fácil. Es lo que le ha ocurrido a Pochettino con Philippe Coutinho. Cuatro días de trabajo fueron suficientes para que el entrenador decidiese apostar por el brasileño. Ni fase de aclimatización, ni historias... `Felipe¿ ¿como le han bautizado en el vestuario¿ llegó de Italia en buenas condiciones físicas y a la primera oportunidad saltó de titular, demostración de que los técnicos esperan mucho de él.
San Mamés, `La Catedral¿ del fútbol, era el escenario idóneo para que Coutinho acumulase ya sus primeros minutos en la Liga BBVA. La historia se repetía, pues también en Bilbao debutó en el primer equipo del Espanyol el japonés Nakamura, del que se esperaba mucho y acabó siendo un fiasco, tanto deportiva como económicamente hablando. La esperanza, claro, es que el paso de Coutinho por el Espanyol sea muy diferente. De entrada, su calidad es, sin discusión, muchísimo mejor que la del nipón y no parece un invento con `gaseosa¿ como la que protagonizo Naka.
“Le gusta encarar, combinar...”, así lo definía Joan Verdú al final del partido. Definición perfecta. A Coutinho se le vio en San Mamés faltó, lógicamente, de adaptación al equipo, pero con el balón en los pies no dudaba en buscar a Weiss, Verdú, Romaric... “Es que aquí hay muy buenos jugadores, me di cuenta en el primer entrenamiento”, reconocía `Felipe¿. “Estoy muy feliz, muy contento con mi debut. No era un encuentro fácil y hemos logrado un punto que ayuda en la clasificación”, añadió. El brasileño confirmó que “me ha extrañado el juego, la intensidad... y el tiempo. En España siempre luce el sol ¿no?”. El brasileño acabó agotado y fue sustituido por unos calambres, aunque no sufrió ningún percance físico. El otro debutante, Uche, lo hizo con una asistencia de gol. Asistencia que vale un puntazo.
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