El Barça salió 'tocado' de la derrota ante el Madrid tras la discreta actuación de algunos jugadores
Marcelinho Huertas no estuvo acertado en su primera gran final con el Barça Regal | Foto: Javi Ferrándiz
La abultada derrota sufrida ante el Real Madrid en el Palau Sant Jordi en la final de Copa del domingo, ha escocido bastante en la sección blaugrana a pesar de que se trate de pasar página lo antes posible. La imagen del equipo blaugrana no fue la mejor ante un Madrid que jugó a un gran nivel, y que dejó en evidencia a parte de la plantilla blaugrana, que no estuvo a la altura de las circunstancias en un partido donde te juegas el primer título importante de la campaña. De hecho, Xavi Pascual ha realizado hasta el momento un papel impecable con el grupo, llevándolo al liderato en solitario de la Liga Endesa tras 20 jornadas y con un pie y medio en los cuartos de final de la Euroliga a falta de dos encuentros del Top 16. Pero todo eso lo ha logrado sin lograr encajar en el equipo algunas piezas básicas de este Barça y que fallaron estrepitosamente en esta Copa. Al Barça le faltó dominio del juego, con su director de operaciones, Marcelinho Huertas desconocido, falto de decisión y sin encontrar las mejores opciones de ataque del Barça. No estuvo bien el base, pero tampoco le acompañeron otros puntales de este Barça Regal, como los estadounidenses, Chuck Eidson y CJ Wallace y todavía menos Joe Ingles, que tuvo un papel testimonial a pesar de entrar en lugar de Kosta Perovic por decisión técnica. Ante el Caja Laboral, no apareció ninguno de ellos en ataque y fue Erazem Lorbek el que salvó los muebles. Pero si los de Ivanovic eran un hueso duro de roer, el Madrid se presentaba como una prueba todavía más complicada, con una plantilla larguísima, grandes anotadores y un potente juego interior. El Barça no pudo dar la cara ante el complicado reto blanco. Desdibujados en la dirección de Huertas, y con un Juan Carlos Navarro renqueante por sus problemas en el pie, el ataque blaugrana recayó en manos de Boniface Ndong, que gracias a su lucha bajo los aros, logró mantener al Barça en el partido aunque el Madrid jugaba demasiado cómodo. El Barça necesitaba anotación y no la encontró. Eidson no lograba posiciones cómodas de tiro, Ingles no aportó prácticamente nada, aunque jugó más que CJ Wallace, que se quedó en tan sólo cinco minutos de acción tras realizar sus habituales faltas personales a una velocidad de vértigo. Pascual trató de encontrar soluciones en el banquillo, pero le fue imposible. Mickeal estuvo batallador, incluso pecó de sobre excitación en algunos momentos mientras que a Xavi Rabaseda no se le podía pedir que fuera el `salvador¿ de la final. Ante tanto desconcierto, Pascual confió el equipo a Víctor Sada, que al igual que ocurrió el año pasado, no puede asumir las funciones del teórico base titular. Sólo Lorbek y Ndong dieron la cara a la desesperada, con Navarro tratando de cambiar la dinámica del encuentro, pero ya era demasiado tarde. Cada vez que el técnico miraba al banquillo, le quedaban menos argumentos. Y en entre ese grupo confundido, estaba Kosta Perovic, que no entendió su descarte, como muchos de los aficionados culés en el Sant Jordi.
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