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Messi rescata en media hora a un Barça desconocido

El Barça estará en el sorteo del viernes y en las semifinales de la Champions tras un empate a uno agónico frente al PSG. No fue mejor que el conjunto galo, pero la aparición de Messi durante media hora le bastó para salvar los muebles.

SPORT.ES

FICHA TÉCNICA

CH. LEAGUE

FC Barcelona

1-1

París SG

FC Barcelona:

Barça: Valdés; Alves, Piqué, Adriano (Bartra, Min. 62), Alba; Busquets, Xavi (c), Iniesta; Pedro, Fàbregas (Messi, Min. 62) y Villa (Song, Min. 83).

París SG:

PSG: Sirigu; Jallet (Van der Wiel, Min. 88), Alex, Thiago Silva (c), Maxwell; Verratti (Beckham, Min. 82), Motta, Lucas, Pastore, Ibrahimovic y Lavezzi (Gameiro, Min. 81).

Goles:

0-1, Min. 50, Pastore. Ibrahimovic en el centro del campo asiste en profundidad para el argentino que rompe el fuera de juego, se planta ante Valdés y lo supera con un toque sutil con la zurda. 1-1, Min. 70, Pedro. Messi envía en profundidad para Villa que, de espeladas a la portería entrega de primera a Pedro para que éste remache a la red.

Árbitro:

Bjórn Kuipers (Holanda). Auxiliado en las bandas por Sander Van Roekel y Erwin Zeinstra, ambos holandeses.  Cuarto árbitro, Angelo Boonman (Holanda). Mostró tarjetas amarillas a Adriano (Min. 41) por una entrada sobre Lucas; a Lavezzi (Min. 79) por una patada a Alba; a Thiago Silva (Min. 85) por una falta obre Messi: y a Beckham (Min. 89) por protestar.

Incidencias:

Camp Nou, 96.022 espectadores.

El partido arrancó a tumba abierta, con los dos equipos muy nerviosos y cometiendo errores que propiciaban claras ocasiones de gol al contrario. Leo Messi quedó como 'plan B' y entonces Tito Vilanova apostó por David Villa en el once inicial antes que por Alexis Sánchez. Con Cesc como 'falso 9', el asturiano y Pedro se repartieron las bandas. En la defensa, Adriano aportó su velocidad para ayudar a Piqué en las coberturas.

Hasta aquí, más o menos lo previsto. Otra cosa fue el centro del campo. Sorprendentemente, la línea en teoría más fuerte del Barça se mostró muy endeble, como un queso de gruyère por el que corría el balón suelto de un área a otra. El peor escenario, cuando en realidad el 0-0 clasificaba al equipo de Vilanova y solo exigía control y posesión de balón.

La traducción sobre el terreno de juego fue una catarata de ocasiones en ambas porterías. Ancelotti pudo alinear a todos sus brasileños, de Thiago Silva a Thiago Motta, pasando por Alex y Moura, con Ibrahimovic y Lavezzi en punta, a la búsqueda del contragolpe definitivo. Y lo cierto es que interpretaron a la perfección su papel hasta los metros finales.

En el primer minuto, Xavi ya lanzó una falta casi perfecta que salió rozando la red de la portería del PSG por fuera. A los cuatro, Busquets regalaba un balón a Lavezzi y Piqué, en el último instante, tocaba lo justo el esférico para que no armara el remate. En la siguiente jugada, Thiago Silva se resbalaba al sacar una falta a favor en la frontal de su área y se encontraba con una falta en contra, sin consecuencias.

EMPIEZAN LOS PROBLEMAS

A partir de entonces, el Barça fue perdiendo confianza mientras Víctor Valdés crecía encadenando excelentes intervenciones. Iniesta intentó sorprender a Sirigu en un lanzamiento lejano (11'), Villa remachó bien a los 16 minutos a la media vuelta y Alex desvió su chut a córner y Pedro tuvo una doble acción ante Sirigu (20').

Pero la réplica del PSG fue implacable y poderosa, sorprendiendo una y otra vez al Barça. Las llegadas de Lucas y Pastore por las bandas para explotar las prolongaciones de Ibrahimovic eran tan peligrosas como los córners que el Barça concedió una y otra vez a las torres del PSG.

Lucas Moura probó a los 13 minutos desde la frontal; Lavezzi a los 24' tuvo un mano a mano tras un pase profundo de Ibra por el eje; y Lucas repitió a los 28' con un cabezazo en el segundo palo a centro de Ibrahimovic. Incluso Alex, en fuera de juego, picó de cabeza. A todas estas acciones replicó Víctor Valdés con una actuación descomunal, atajando o despejando todos los remates.

El Barça consiguió llegar al descanso con la portería a cero y, por extraño que suene, debe valorarse como un auténtico éxito. Con el corazón encogido y Leo Messi de pie, incapaz de seguir sentado en el banquillo.

MESSIDEPENDENCIA

El segundo tiempo arrancó con la misma tónica que el primero, un Barça noqueado y partido por la mitad y un PSG lanzado, con Ibrahimovic administrando asistencias y pases a los compañeros para desarbolar una defensa cogida con pinzas.

Y sucedió lo que tenía que suceder. Ibrahimovic cogió el balón en el círculo central y envió en profundidad. Pastore interpretó el pase y cabalgó hacia Valdés para batirlo con un sutil toque. Era el 0-1 (50').

El Camp Nou estaba en estado de shock y Tito Vilanova ordenó calentar a Messi y Alexis. Mientras, Adriano tuvo que achicar otro centro desde la izquierda de Ibra que iba para Lavezzi, de nuevo solo en el área blaugrana.

El Barça no pudo replicar con fútbol, solo con percusiones individuales de sus jugadores, totalmente desorientados. Adriano, el recurso defensivo, se lesionó de nuevo a los 58 minutos.

Tito Vilanova se decidió a mover piezas y además de incorporar a Bartra por Adriano, incluyó a Messi por Cesc Fàbregas. El Barça se lo jugaba a todo o nada en media hora, a riesgo de empeorar la lesión de Leo.

La entrada de Messi revolucionó el encuentro. La mera presencia de Leo inquietó al PSG y despertó a un Barça que empezó a jugar el balón más cerca del área de Sirigu y a disparar con más intención. Piqué (64') e Iniesta (65') tras una gran combinación con Villa tuvieron dos buenas ocasiones.

Jugando mal, pero con Messi en el campo, el conjunto blaugrana encontró el gol en el minuto 70. El argentino envió en profundidad desde el balón del área para Villa, éste retrasó de primeras para Pedro que enchufó el remate. El Barça volvía a estar en Europa.

VUELVE EL MIEDO

El empate abocó el partido a un último cuarto de hora de agobio. Al Barça le valía el 1-1, y a él se aferró aunque supusiera renunciar a su estilo. Vilanova retiró a Villa para incorporara a Song y así armar un doble pivote pues Sergio Busquets no había tenido su mejor noche.

En cambio, Ancelotti intentó quemar sus naves incorporando a Gameiro por el agotado Lavezzi y a Beckham por Verratti, a la búsqueda de un balón colgado como sucedió en la ida del Parque de los Príncipes, con el tanto de Matuidi en el descuento.

Al final, el barça pudo respirara tranquilo. Con una imagen muy pobre, sin la grandeza deotras noches, pero sigue vivo en Europa y puede seguir soñando con Wembley. Ahora, a recuperar a Messi.

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