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Neymar ante Astérix: el curioso debut del ex del Barça con el PSG

El brasileño se estrenará ante el Guingamp, en la ciudad más pequeña de la Ligue 1, con 7.300 habitantes

La historia y el carácter del equipo bretón recuerdan a la resistencia de Astérix frente a los romanos

Neymar se estrenará en Guingamp
Neymar se estrenará en Guingamp | AFP

Verano de 2017. Toda la Galia futbolística está ocupada por los petrodólares del Paris Saint Germain… ¿Toda? ¡No! Un pueblo poblado por irreductibles bretones resiste todavía al invasor… Así podría comenzar la historia (recurriendo a los cómics de Astérix) del debut oficial de Neymar como jugador del PSG, que se medirá este domingo al Guingamp en la segunda jornada de Liga.

Javier Giraldo @javiergiraldo


Fundado en 1912, el rival del PSG llama la atención desde el nombre: su denominación oficial es En Avant de Guingamp, traducible como ‘Adelante Guingamp’, un nombre único en el fútbol europeo, porque ya incluye un grito de guerra en su DNI, fruto de sus orígenes obreros: ‘En Avant’ era el lema habitual del socialismo francés en los albores del siglo XX. Y los colores del equipo (rojo y negro) remiten a las ideas anarcosindicalistas de sus fundadores. Sus colores, el rojo y el negro, también son fruto de los orígenes anarquistas de sus fundadores. 

Pero sobre todo, el Guingamp destaca por un hecho insólito:  cuenta con más abonados (9.600) que habitantes en la ciudad (7.336), síntoma del arraigo del club en una localidad que presume de su carácter agrícola y trabajador y de su cultura celta, de ahí la comparación que la prensa francesa suele hacer con la aldea de Astérix, aunque en realidad el cómic creado por Goscinny y Uderzo situaba la historia en la Normandía actual y no en la Bretaña.

Situada en el departamento de Côtes-d’Armor, a 130 kilómetros de Rennes, capital de la Bretaña, Guingamp vive del transporte y de la producción agrícola: es, con diferencia, la ciudad más pequeña con un equipo en la Primera división francesa.

Su estadio, el Roudourou, inaugurado en enero de 1990, podría acoger a toda la ciudad, porque tiene una capacidad de 18.300 espectadores. 

El presidente omnipresente

La historia del Guingamp no se entiende sin la abrumadora figura del empresario Nöel Le Graët, presidente del club desde 1972 a 1991. Bajo su mandato, el Guingamp pasó de ser un club amateur a codearse con los mejores equipos de Francia. Fue presidente de la Liga francesa entre 1991 y 2000 (su gestión del escándalo de corrupción del Marsella le hizo ganar crédito), alcalde socialista de Guingamp entre 1995 y 2008 y actual presidente de la Federación Francesa de Fútbol (FFF).


Pese a su modestia, en Guingamp puede presumir de haber contado con dos campeones del mundo (Vincent Candela y Stéphane Guivarc’h) y con ilustres como Papin, Malouda o Drogba. Y de haber ganado la Intertoto de 1996, que le permitió debutar en la UEFA.


Dos Copas, sus únicos títulos 

Pero lo que más reluce en las vitrinas del Guingamp es la Copa de 2009, ganada cuando el equipo estaba en Segunda división y ante el club más grande de Bretaña, el Rennes. En mayo de 2014, la historia se repitió, ya con el Guingamp en la Ligue 1: la final de Copa les enfrentó al Rennes, al que volvieron a derrotar. Pero la imagen que quedó para el recuerdo fue la del desplazamiento de la afición del Guingamp a París: miles de tractores surcando las carreteras de Francia para ver a su equipo, fieles a su espíritu de trabajadores del campo.
 
El equipo lo dirige desde mayo de 2016 un ex del PSG, Antoine Kombouaré, que tiene a sus órdenes al delantero Marcus Thuram, hijo del ex blaugrana Liliam Thuram.

 
Más allá del fútbol, la ciudad de Guingamp se ha erigido en los últimos años como una ciudad especialmente activa en los intentos por recuperar la lengua bretona, prácticamente desaparecida desde mediados del siglo XX.

lengua y cultura celta

De origen celta, el bretón es uno de los idiomas declarados en peligro de extinción, según la UNESCO, aunque desde 2008, en Guingamp (Gwengamp, según su nombre en bretón) y alrededores, el 15 por ciento de los alumnos de la escuela primaria ya estudian en colegios bilingües (bretón-francés).
 
En el escudo del club aparece un trisquel, uno de los iconos más reconocibles de la cultura celta, símbolo del aprendizaje y la evolución, y talismán de los antiguos druidas.
 
 

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