El 28 de junio de 1997 vibró con el triunfo ante el Betis en el último partido de Robson como técnico
El Barça vivió una jornada histórica en el Santiago Bernabéu, ganando al Betis en la prórroga con un gol de Luis Figo e igualando las 23 Copas del Rey del Athletic de Bilbao
Fue un partido tan vibrante que desencadenó una celebración igual de espectacular. El Barça había ganado la Copa del Rey en el Santiago Bernabéu y uno de los hombres más felices en el césped de Chamartín era José Mourinho, el segundo entrenador del Barça, ayudante de Bobby Robson en un equipo que también ganó la Supercopa de España y la Copa del Rey.
Para el Barça, que batió al Betis por 3-2, el partido del Bernabéu supuso un fin de ciclo: Bobby Robson ya había pactado su salida del banquillo porque Louis van Gaal esperaba en la recámara y la situación de José Mourinho estaba rodeada por la incertidumbre.
El portugués no tenía claro su futuro y después del partido admitía su choque de sensaciones. “Estoy contento pero triste a la vez porque dejo un gran grupo. Hablaré con los directivos porque tengo un año más de contrato, pero hay otro club que me espera”, dijo aún en el Santiago Bernabéu.
Sin saber qué papel le reservaba el club, el luso comentó que si dejaba el Barça, “será con la cabeza muy alta y muy orgulloso de lo conseguido. Tres títulos son muchos y dudo mucho de que alguien más los pueda conseguir, aunque por estos jugadores, me encantaría que lo lograsen”. Mourinho también dejó caer que no entendía que el club no hubiese dado continuidad a su tándem con Bobby Robson. “Pero he aprendido a respetar las decisiones de los que mandan”, apuntó.
Al final, Mourinho continuó en el club blaugrana, integrado en el cuerpo técnico de Van Gaal como encargado de realizar los informes técnicos sobre los rivales del Barça, y un par de años después volvió a ejercer como segundo entrenador con el técnico holandés, tras la salida de Koeman.
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