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Bebé: Del orfanato a Old Trafford en dos meses

Bebé, en un partido con el Rayo Vallecano
Bebé, en un partido con el Rayo Vallecano  | sport

Al término del entrenamiento, le dijeron: “Ven a verme”. Sin preguntar nada, se duchó y poco después se plantó en casa del presidente del Vitoria de Guimaraes, su club. “Te irás al Manchester United. El acuerdo está casi cerrado”. Esta frase es lo único que recuerda Bebé de aquella tarde del verano de 2010. “Al principio pensé que se trataba de una broma, pero después vi que era verdad y entendí que era una oportunidad única”, cuenta a SPORT Tiago Manuel Dias Correia, más conocido como Bebé.

Toni Juanmartí

Ni dos meses duró el jugador en el club. El Guimaraes justo acababa de ficharle procedente de un Estrela de Amadora que un año antes había sido el primero en apostar por él. “Yo llevaba ocho años en un orfanato. Ahí, el fútbol no me gustaba, pero mis amigos siempre querían jugar y no me quedaba más remedio que participar. Me propusieron ir a la Homeless World Cup (Mundial de los Sin Casa) y acepté. Fui al torneo en plan de broma, pero marqué 40 goles en seis partidos”, revela. Inmediatamente, un ojeador del Estrela de Amadora presentó una oferta. Pero le haría falta una segunda. “Les dije que no. No me motivaba fichar por ningún equipo, no quería moverme del orfanato. Esa era mi casa, mi familia”. Una semana después, sus amigos le convencieron para que aceptara. “Fue duro irme. Pero seguía yendo ahí a dormir siempre que podía”, recuerda.

A la cabeza de Bebé le costó asimilar que jugar en el United no era un sueño, sino la realidad. Y es que no debe ser fácil mantener los pies en el suelo cuando sales de la pobreza para pasar a ser millonario de un día para el otro. “Podría haber aprovechado mejor la oportunidad”, reconoce.

“En el United aprendí a ser un hombre. Y todo lo que me enseñaron lo aplico en mi vida”, asegura al pensar en un Ferguson que le hizo debutar a los pocos meses de llegar. “Estaba en el banquillo y ‘Fergie’ me dijo: “Calienta”. Me quedé unos segundos parado hasta que reaccioné”, recuerda. 

Bebé no logró consolidarse en el conjunto ‘red devil’, así que se buscó la vida. Besiktas, Rio Ave, Paços de Ferreira, Benfica, Córdoba y, ahora, Rayo. En Madrid, Jémez le está ayudando a mejorar a nivel táctico, pues el fútbol callejero que aprendió el luso poco tenía que ver con movimientos de pizarra.

En la actualidad, Bebé mantiene el contacto con el orfanato que le vio crecer, un lugar en el que nadie desearía entrar y del que él no se quería ir. “Voy de vez en cuando porque esa es mi casa y recuerdo todo lo que viví ahí”. Lo que probablemente no recuerde cada vez que marca un gol es que él nunca fue a buscar al fútbol. Fue el fútbol quien vino a por él.