Acostumbrados, como estamos, los culés a vivir últimamente en la opulencia futbolística, nos cuesta, a veces, reconocer el tremendo valor de todo lo que está consiguiendo el equipo de Guardiola. Esta noche, el Barça vuelve a tener una cita con la historia gracias a unos jugadores irrepetibles y a un técnico que ha sabido dirigirles y motivarles. El Barça buscará hoy su tercera final de la Champions del siglo XXI, un reto que solo ha conseguido el Milan. Los blaugrana ya ganaron las que disputaron en el 2006 en París (2-1 al Arsenal) y en el 2009 en Roma (2-0 al Manchester United). Ahora, la cita es en Wembley.
Para conseguirlo deberá superar, a partir de las 20.45, a un Madrid que llega muy tocado al Camp Nou después del 0-2 de la ida. A pesar de la importante ventaja, el Barça necesitará el apoyo incondicional del Camp Nou para matar tres pájaros de un tiro: hundir, definitivamente, al conjunto de Mourinho; vengarse, deportivamente, de todas las manipulaciones y falsedades lanzadas desde la caverna mediática, y demostrar, nuevamente, que el buen fútbol tiene premio. La afición blaugrana debe ser un 'clam' que desborde pasión blaugrana. Y, al mismo tiempo, que dé una demostración de `seny¿ a un Madrid que ha roto todas las reglas del 'fair-play' en esta ronda de clásicos.
Hay, sin duda, muchos motivos para ser optimistas ante el encuentro de esta noche. El primero, como decía, los dos goles de ventaja conseguidos en la ida de la mano del siempre genial Messi. El segundo es obvio: el fútbol del Barça, que sigue muy por encima del que ofrece el Madrid. El tercero es el `pleno¿ de victorias conseguidas por Guardiola en el Camp Nou ante los blancos: 3 de 3 (2-0 en la temporada 2008-09, 1-0 en la 2009-2010 y la gloriosa manita del pasado mes de noviembre). El cuarto, las estadísticas: jamás se ha remontado un 0-2 en Champions. Y el quinto, las sensaciones: Mourinho ha fracasado en su campaña de acoso y derribo y ha tirado la toalla ante la superioridad blaugrana.
Si hoy habla el fútbol, el Barça estará en la final de Wembley. Por eso es muy importante que el conjunto blaugrana no se confíe. Y, sobre todo, que no caiga en las provocaciones del Madrid. Al equipo de Guardiola le vale, incluso, una derrota por la mínima.
Pero está claro que, como siempre, el Barça saldrá a ganar. Al ataque. Pero con prudencia. Sin prisas. Controlando los tiempos del encuentro. Marcando el ritmo, apurando la posesión y evitando perder balones en el centro del campo. Resulta una incógnita adivinar, en estos momentos, el planteamiento que hará Mourinho. Si quiere soñar con la remontada, el Madrid deberá ser mucho más ambicioso que hasta ahora. La pregunta es si sabrá renunciar a su estilo ultradefensivo para buscar la victoria. Si es así, mejor para el Barça. Más opciones de imponer su filosofía y, por lo tanto, más opciones de superar a los blancos.
Sea como sea, que nadie piense, de entrada, en un partido fácil. Con Mourinho nunca hay un encuentro plácido. Lo importante es pensar que la final de la Champions está a solo 90 minutos y que hay que hacer un último esfuerzo para llegar a Wembley. “Os debemos una. Y estos no fallan”, dijo Guardiola en la presentación del equipo esta temporada. Se refería a la eliminaciíon sufrida la pasada campaña ante el Inter, precisamente de Mourinho, en las semifinales. Unas semifinales marcadas, como no, por la polémica arbitral y por la prepotente actitud del técnico portugués. Un año después, este Barça tiene la oportunidad de saldar su deuda. Y estoy convencido de que lo va a hacer. No llegamos a la final del Bernabéu (que era una ilusión y no una obsesión, como dijo Mourinho), pero estaremos en la de Wembley. En el nuevo Wembley. Justo donde empezó, hace ya 19 años, la gran historia europea del nuevo Barça. Del Barça de Cruyff. Del Dream Team.
Guardiola, evidentemente, se siente heredero de aquel equipo y de aquel modelo futbolístico. En 1992 ya ganó la Copa de Europa como futbolista en Londres. Y en el 2011 quiere volver a la capital inglesa, como entrenador, para cerrar su particular círculo virtuoso.
Tiene todos los argumentos deportivos en la mano para conseguirlo. Solo falta que esta noche el Barça se vista de Barça y ofrezca una nueva exhibición. Con su mejor versión. A pesar del cansancio acumulado a lo largo de una larguísima temporada. A pesar de las importantes bajas. A pesar de la dureza física y psicológica que han supuesto estos cuatro clásicos. A pesar de todas las campañas de desprestigio... A pesar de todo, estoy convencido de que esta noche veremos al Barça de las mejores ocasiones. El Barça que se ha ganado todo nuestro crédito con su excelencia y su solvencia. El mejor Barça de la historia.