El inicio de cada partido, aunque en esta ocasión Víctor Valdés no protagonizó el paradón salvador que habitualmente espabila al equipo. Son muchos encuentros los que el Barça sale dormido y se pone a merced del rival que en los primeros diez minutos dispone de una o dos claras ocasiones de gol. Entonces aparece la mano providencial del meta catalán que provoca la reacción de sus compañeros. Ayer volvió a pasar pero esta vez Valdés no pudo evitar el tanto de Lekic y el Barça tuvo una nueva incomodidad: Además del frío, el viento, el campo helado, las lesiones, la desventaja en la competición, en esos momentos tenía que remontar un marcador adverso. Demasiadas complicaciones en una primera parte para olvidar. El Barça no estuvo a la altura en este periodo.
Los árbitros españoles no quieren al Barça en la Liga, pese al riesgo de que la competición acabe a falta de muchas jornadas. Un día es una mano no señalada de Pepe y en el siguiente un sinfín de errores que penalizan a un equipo que, pese a no jugar bien en el Reyno de Navarra, mereció llevarse la victoria de Pamplona. La actuación del colegiado Paradas Romero fue pésima para el Barcelona y perfecta para Osasuna y el Madrid, pues anuló un gol legal a Alexis Sánchez (el primero de los dos que le anularon), el propio Alexis fue objeto de un posible penalty en la segunda parte y el segundo gol del Osasuna fue fuera de juego. Muchas decisiones que acabaron jugando en contra del Barcelona. Si el equipo no está fino solo le falta que alguien le ponga el pie encima...
Tocado en el descanso, el Barcelona renunció a tirar la toalla en la segunda parte y se levantó como un gran campeón que es, demostrando orgullo y fe. Supo sobreponerse a las condiciones adversas para meterse de nuevo dentro del partido cuando lo fácil era cerrar la barraca de la Liga y reservarse para la Champions. De la mano de un sensacional Thiago, recuperó el juego en el centro del campo y se hizo amo y señor del mismo. La remontada era posible hasta que llegó el gol de Raúl García, un mazazo demasiado fuerte del que el Barça ya no se levantó. Sin embargo, la actitud en la segunda parte es la que debe verse el martes en Leverkusen donde el frío será incluso más severo que el de ayer en Pamplona. El campeón de Europa debe empezar la defensa de su corona lograda en Wembley.
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