Hay un hecho ya irrefutable: el estilo de juego y la personalidad esencial del Barça se mantienen intactos respecto de la triunfal temporada anterior. Ya veremos qué ocurre este nuevo ejercicio, pero sabemos que los elementos de la ecuación se conservan y, si acaso, se pretende perfeccionarlos. Ibrahimovic es la pieza de ese intento por mejorar una máquina ya fabulosa.
¿Qué aporta y qué mengua Ibra con respecto de Eto’o? Por lo visto en los 120 minutos que ha disputado podemos señalar cinco aportaciones: 1) Mayor facilidad para combinar en pared al primer toque y con precisión con sus compañeros gracias a una prodigiosa calidad técnica; 2) Buen remate de cabeza ante centros laterales, asignatura en la que el Barça apenas se prodigaba por ausencia de especialistas (aunque Messi certificara la Champions de ese modo); 3) Función de delantero-boya fijando a los centrales con juego de espaldas, bajando a recibir, tocando y saliendo en busca de la siguiente pared y remate; 4) Alternativa en los saques de esquina, pues al colocarse en el segundo palo permite que los centrales propios (Piqué, Puyol) acudan al remate por cualquier zona del área enemiga y rompe la estrategia contraria, que ya no puede intuir si el saque irá al primer palo como casi siempre o al segundo para el remate de Ibra; y 5) La imprevisibilidad de sus gestos técnicos, capaces de cualquier movimiento, será de gran provecho para sus compañeros al generar desconcierto en los defensas rivales.
A cambio, respecto de Eto’o el delantero sueco posee tres mermas: 1) Su eficacia goleadora es, históricamente, menor que la del camerunés aunque posea un remate duro, contundente y brillante; 2) La presión desmedida sobre defensa y portero contrarios que ejercía Eto’o no podrá ser igualada por un jugador de características diferentes como Ibra; 3) La menor movilidad de Zlatan en todo el frente de ataque permitirá que el rival inicie la construcción de su juego con menor dificultad que cuando Samuel ejercía ese barrido.
La tentación de sumar las cinco aportaciones y restar las tres mermas no lleva a ningún lado. Eto’o ya fue e Ibra es ahora. La esencia del juego blaugrana, y también su actitud ejemplar, se mantienen y lo que está en juego es acelerar la adaptación de sueco a dicho estilo, aprovechar al máximo las novedades que aporta y minimizar sus posibles mermas.
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