Llegará Pep y encenderá la luz. Es lo que hace el aprendiz en la panadería, el capataz en la obra o el gerente en la fábrica. Llegar el primero, subir la persiana y encender la luz. Eso tan simple necesita el Barça para apartar el velo de oscuridad en que vive sumido desde hace un mes, cuando el capataz marchó de vacaciones. Que vuelva el jefe y apriete ese interruptor que acabará con este tiempo de confusión durante el cual un club admirado por pisar firme sobre un camino recto se convirtió en el campo de Agramante, amagando con renovar jugadores por sms o retrasando las decisiones hasta la exasperación mientras el presidente iniciaba su despedida en lo que parece un encadenamiento programado de baños de masas.
Entretenido el presidente en sus eventos autolaudatorios y la directiva en cuitas sucesorias, la sensación desde lo lejos es de desgobierno aunque es posible que sea inexacta. También parece que el secretario técnico se mueva a paso de tortuga galápago y, sin embargo, es probable que dicha lentitud sea en realidad astucia y sigilo y lo que hoy resulta irritante mañana pueda ser espectacular. A Txiki se le critica muy abiertamente desde hace años, pero nadie podrá encontrar ni una sola palabra más alta que otra, una declaración falta de sentido común, ninguna metedura de pata que haya amenazado o desgraciado negociaciones en curso. Ocurre que a falta de resultados todos los misiles apuntan hacia él como si fuera tonto de baba sin percatarse que si regatea unos millones por Villa o Filipe quizás sea por mandato directivo más que por capricho e incompetencia. No le eximo de responsabilidades en el vacío actual ni en errores anteriores, pues varios de ellos fueron clamorosos, como la imprevisión sobre el ‘tsunami’ que significaba el advenimiento de Florentino Pérez.
Pero nos hallamos en mitad del río y la gestión de Txiki puede terminar tanto en éxito apoteósico como en estrepitoso fracaso y cualquier pronóstico es hoy prematuro y, además, está viciado por la ‘blitzkrieg’ madridista, esa guerra relámpago emprendida para no seguir perdiendo comba. Hoy mismo, el Barça sigue poseyendo el mismo fabuloso equipo que ganó tres títulos hace mes y medio, está a un pequeño paso de incorporar al mejor ‘killer’ del fútbol español y regresa ya el capataz dispuesto a encender la luz del club y terminar con este oficio de tinieblas.
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