RIJKAARD TIENE UN PROBLEMA. El Barça está encallado. Su juego espeso no convence. Le falta inspiración y chispa. Así y todo amarra los puntos del Camp Nou y está a tiro de piedra del liderato. Rijkaard no encuentra la fórmula para que una gran plantilla se convierta en un equipo potente. A Henry no se le saca todo su rendimiento. El juego de Ronaldinho ya no marca diferencias. Tan sólo Leo Messi brilla con luz propia y se convierte en la referencia a nivel ofensivo. El fútbol barcelonista vuelve a pecar de los defectos de antaño, previsible, lento y poco efectivo ante el marco contrario. El Almería, sólo con una defensa ordenada y mucho entusiasmo, les puso la victoria cuesta arriba. No puede ser. Cuando el rival no deja pensar a Xavi e Iniesta con un pressing constante, el equipo sufre mucho. Menos mal que volvió Touré, que fue un revulsivo para el centro del campo con su fuerza y recuperación de balones.
RONALDINHO, EN HORAS BAJAS. Hay seria preocupación por el mal momento de juego que atraviesa Ronaldinho. Tiene ganas de convencer pero no lo consigue, a veces incluso da la sensación de que es un freno para el equipo. Cuando Rijkaard lo cambió por Messi, fue cuando el juego tuvo más chispa y velocidad. Ya debe ser dramático para el brasileño que le cambien antes que a Giovani. Hay un dato que lo dice todo: hasta la fecha ha jugado cinco partidos de Liga y tres de Champions, pues bien, ha sido sustituido en seis ocasiones, o sea, dicho en otras palabras, sólo ha jugado dos partidos completos. Esto quiere decir algo. Al entrenador ya no le tiemblan las piernas a la hora de sustituirlo y su bajo rendimiento no se puede ocultar. Henry, sin estar al cien por cien, tiene una participación más importante en el equipo.
‘MESSIDEPENDENCIA’. Ya está claro, este equipo comienza a tener ‘Messidependenci. Ayer se le dio descanso de entrada pensando que era un partido fácil donde no se le echaría en falta y se tuvo que recurrir a él. Con todos los respetos, Giovani, a día de hoy, no está a la altura del argentino. Cuando salió Leo el equipo se entonó, aumentó el ritmo de juego y los ataques fueron más peligrosos. El cambio por Ronaldinho se notó mucho. No le faltó valentía para tirar el dudoso penalty como si estuviera en el patio de su casa y con un par de regates marca de la casa despertó a la grada, que hasta entonces se había aburrido más de la cuenta. Que Messi ahora mismo sea Pichichi con siete goles refleja perfectamente su estado de gracia. Un poco de Messi es mucho.
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