Robinho se ha visto relegado casi a la marginalidad con la llegada de los nuevos cracks al equipo
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Robinho ha perdido la sonrisa. El jugador atraviesa uno de los momentos más delicados de su carrera profesional desde que apareció, en 2002, con mucho descaro en el Santos FC. El brasileño no es feliz. No se siente nada a gusto en el City ni en Manchester. Durante la reciente concentración con la ‘Seleçao’, el delantero admitió a sus amigos y a periodistas de su plena confianza que está profundamente insatisfecho con su actual momento en la Premier League y en la ‘canarinha’.
Robinho vive del regate y del uno contra uno. Se encuadra en el estereotipo de futbolista brasileño que basa todo su fútbol en su innato talento y necesita de un entorno muy favorable para desplegar su juego. Y en el City no lo ha encontrado. Ir a Manchester ha sido económicamente muy rentable, consiguiendo el contrato que el Real Madrid le negó, pero futbolísticamente, no acaba de entenderse con el entrenador, el galés Mark Hughes.
Sin rendir a un nivel aceptable, ha ido perdiendo progresivamente cuota de protagonismo en el City, donde tiene ahora la férrea competencia de Carlitos Tevez y Adebayor. En la ‘Seleçao’ le está ocurriendo lo mismo. La diferencia está en que Dunga se siente en deuda con él. Cuando el técnico gaúcho estaba contra las cuerdas, Robinho fue la única ‘vaca sagrada’ que dio la cara por él en la Copa América 2007, donde acabó conquistando el título contra pronóstico, y en las eliminatorias suramericanas. Por eso, el seleccionador le garantiza la titularidad, a pesar que el delantero empieza a ser muy cuestionado por determinados sectores de la prensa brasileña. El jugador tiene todavía crédito, pero éste no es ilimitado y todavía más a las puertas de un Mundial, cuando la competencia en el ataque está más reñida que nunca.
En esta encrucijada, Robinho teme que su fútbol acabe diluyéndose en el color gris que domina la ciudad de Manchester. A sus 25 años, y empezando su quinta temporada en Europa, necesita un punto de inflexión, para dar el salto de calidad definitivo en su carrera. El delantero quiere dejar de ser una vez por todas el ‘menino prodigio’, para convertirse en una realidad y cumplir su gran sueño, que ahora mismo suena como utopía: ser el mejor futbolista del planeta.
El jugador está decidido a dar un nuevo rumbo en su carrera, lo que no significa tener que dejar obligatoriamente Manchester. Ahora bien, dependiendo de cómo evolucione los próximos meses y las ofertas que tenga encima de la mesa, que nadie dude que moverá ficha en el mercado invernal para forzar su salida. Así lo hizo en el Santos y en el Real Madrid.
A Robinho se le acumulan las desgracias. Justo en el momento en que se cuestiona su presencia en el once de Hughes, el brasileño ha regresado lesionado tras sus compromisos internacionales con Brasil. El primer diagnóstico advierte que podría permanecer alrededor de un mes alejado de los terrenos de juego.
En el fondo no se trata de un revés tan importante para el flamante City. Hace sólo 48 horas goleaba casi a placer al Arsenal mientras dos de sus estrellas, Robinho y Tevez, debían contemplar el encuentro desde la grada.
En las cuatro jornadas de la Premier disputadas, el delantero brasileño sólo ha disputado 150 minutos. Un dato que deja bien claro el rol de jugador secundario que ha adoptado en la nueva temporada.
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