Mohammed bin Rashid Al Maktoum puede convertirse muy pronto en el nuevo presidente del Liverpool
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Ha conseguido aprenderse ya el nombre del nuevo propietario del Manchester City, Mansour bin Zayed Al Nahyan? Pues prepárese que ahí va otro: Mohammed bin Rashid Al Mahtoum. Es, como el anterior, de Dubai –en realidad son cuñados–, también ostenta el rango de jeque, y encima es príncipe y ministro de defensa. En breve, puede convertirse en el propietario del Liverpool.
La clave de todo ello, además de los petrodólares, está en las dificultades económicas de los actuales propietarios de la entidad, los estadounidenses Tom Hicks y George Gillet. No es que pasen apuros para llegar a fin de mes, pero sí para hacer realidad su promesa de construir un nuevo estadio de 73.000 plazas con el que competir con el United o el Arsenal.
Paradójicamente, Hicks y Gillet lograron comprar el club, hace casi dos años, porque en la puja ganaron precisamente a un grupo de Dubai. Los 252 millones de euros que pagaron y las garantías que dieron de que el nuevo estadio estaría listo en un tiempo prudencial convencieron a los viejos accionistas, reticentes entonces al dinero de Oriente Medio.
Dieciocho meses después las cosas han cambiado de forma radical: del nuevo estadio apenas hay rastro y esta misma semana Hicks y Gillet anunciaron un nuevo retraso –ya ha habido varios– escudándose en “la crisis mundial”. Es una forma elegante de admitir que no han hallado financiación y de que los intereses de los créditos que pidieron para comprar el club les ahogan.
La noticia de que el nuevo estadio no empezará a construirse –como muy pronto– a finales del 2009 fue recibida como un jarro de agua fría por los aficionados ‘reds’, que se sienten en inferioridad de condiciones económicas respecto a United, Arsenal y Chelsea y, ahora, City.
Hicks y Gillet nunca han sido populares en Anfield y, ahora más que nunca, los seguidores ansían su marcha y la llegada de los nuevos reyes Midas de Dubai, para que construyan el estadio y le den a Benítez los cracks que desee.
En enero expira el plazo del crédito que ahoga a los propietarios, concedido por el Royal Bank of Scotland. En Anfield han creado una asociación llamada SOS (‘Spirit of Shankly’) que amenaza al banco con el boicot popular si en enero acepta renegociar el préstamo de Gillet y Hicks. Los analistas creen que, en realidad, el banco les obligará a vender a los árabes, y no por los mil millones de libras que ahora piden.
Mañana el Liverpool recibe al Manchester United, en la cuarta jornada de la Premier League, y la máxima preocupación de Rafa Benítez es saber si podrá contar con sus dos principales estrellas, Fernando Torres y Steven Gerrard. El técnico español que, en ambos casos, será difícil contar con ellos para recibir al campeón vigente de Liga y de Europa, “por que llevan entre diez y quince días sin jugar, pero están trabajando muy duro para mejorar. Así que todavía es pronto para tener una decisión”.
Benítez, de todos modos, ‘rezará’ para contar con ambos jugadores, puesto que su balance ante el United es desolador: desde que entrena al Liverpool, ha perdido siete de los ocho partidos que ha disputado ante los de Ferguson, empatando el octavo. Y sólo ha conseguido marcar un gol. Así que contar con los internacionales españoles e inglés se antoja más que nunca decisiva en el choque.
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