EL BARÇA SIEMPRE FICHO A LOS MEJORES. Un club que ha tenido en sus filas a futbolistas internacionales de la talla mundial de Cruyff, Maradona, Schuster, Koeman, Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho y Eto’o, de golpe, no puede cambiar la historia y renunciar a tener los mejores cracks del momento. Es tanto como renunciar a estar en primera fila, a ser un referente del fútbol espectáculo, a conformarse con un papel al que no esta acostumbrada la afición barcelonista. Para hacer un gran equipo es necesario tener una plantilla compensada, donde brillen grandes futbolistas, hombres capaces de marcar diferencias, junto a jugadores que se sacrifiquen para el equipo. Hasta ahora se habla de fichajes que por su nombre no enamoran, hombres como Keita y Martín Cáceres que cumplen unos requisitos pero que no están al nivel de los que se puedan marchar. Si en un mes se traspasa a Deco, Ronaldinho y Eto’o, lo lógico es pensar que tiene que venir un crack para animar la delantera, para asegurar el gol. Ya sabemos que Cristiano Ronaldo o Kaká parecen intocables, pero el Barça siempre se ha distinguido por encontrar a los mejores. Conformarse con segundas filas significa bajar el listón de la ambición.
FILOSOFIA DE FICHAJES CON EXITO. Una cosa esta clara, lo que no se debe hacer es fichar a jugadores famosos que hayan superado la barrera de los treinta años. Por uno que aciertas, Larsson, hay cuatro en que el tiro sale por la culata. El Barça, por filosofía, tendría que fichar a jugadores jóvenes con gran proyección, con hambre de títulos, con espíritu ganador. En este perfil, el número uno parece sin duda Benzema, un Henry con doce años menos, un tipo serio, sin pajaritos en la cabeza, sin pendientes de brillantes ni Ferrari. En la línea del Ronaldinho que se ficho del París Saint-Germain, cuando todavía no había descubierto el caviar y el alcohol, cuando dormía de madrugada y no había descubierto el gimnasio. El Barça debe apostar por jugadores que crezcan en el Camp Nou, al estilo de Messi y Bojan, que sientan los colores y que sean agradecidos. Mercenarios en busca de contratos de oro, que se vayan a Italia o a Inglaterra, donde por cierto ahora se paga más que en ningún otro lado y se ha convertido en un rival muy duro a la hora de los fichajes.
EL CASO ALVES. Ahora se ha puesto de moda un estilo de fichar que pasa por ponerse primero de acuerdo con el jugador para luego negociar el traspaso con el club. Esto que puede parecer sobre el papel una buena fórmula para que los futbolistas no se suban a la parra cuando les dejan la sartén por el mango, crea otro grave conflicto, los presidentes que no se bajan del burro y piden cifras que no son de marcado. El caso más claro el de Alves con Del Nido. El brasileño ya estaría aquí, pero el presidente del Sevilla pide una cantidad que sólo se podría pagar por un delantero con garantías de gol. A Del Nido solo le interesa la ‘pasta’. En fin, el Barça no lo tiene nada fácil, Chelsea, Inter, Madrid y Milan también están con la caña de pescar lanzada… Hay pocos jugadores en el mercado que ofrezcan garantías y demasiados clubs enredando.
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