Marion Jones pierde el escaso crédito que le quedaba
Su derrumbe ha sido espectacular. Marion Jones admitió en una carta publicada por el periódico ‘The Washington Post’ haberse dopado antes de los Juegos Olímpicos de Sydney. La misiva de Jones fue enviada a sus familiares y amigos y en la misma asegura haber consumido un esteroide sintético conocido como ‘The clear’ (El Claro) desarrollado por el laboratorio BALCO (ya cerrado por las autoridades federales) y con sede en San Francisco. La sustancia pertenece al grupo de la Tetrahidrogestrinina (THG).
Marion Jones ganó cinco medallas en Sydney, tres de oro y dos de bronce, que la convirtieron en la gran estrella de los Juegos pese a no lograr su sueño de colgarse cinco oros que la hubieran equiparado a Carl Lewis (Los Angeles’84) y Jesse Owens (Berlín 1936).
Desde la residencia que la atleta tiene en la ciudad de Austin (Texas) no se produjo reacción alguna a la noticia publicada por ‘The Washington Post’. Ayer mismo estaba previsto que declarase ante las autoridades legales. Visto el cariz que ha tomado el caso, los analistas legales no descartaban que la deportista se declarase ‘culpable’ de los hechos que se le imputan, de mentir a los agentes federales por el uso de drogas y de no declarar una cuenta bancaria a su nombre –un fraude bancario y lavado de dinero de más de cinco millones de dólares–.
Jones reconoce en la carta que desde 1999 (Mundiales de Sevilla) y durante dos años más, consumió ‘The clear’, una sustancia que le facilitaba su entrenador, el polémico Trevor Graham. La atleta explica que el técnico le facilitó ese producto asegurándole que se trataba de un complemento vitamínico, concretamente, aceite de semilla de lino. Debía tomarlo colocándose dos píldoras debajo de la lengua.
En la carta revelada por ‘The Washington Post’, se muestra compungida: “Lo siento; deseo pedir perdón por todo esto. Les he decepcionado a todos ustedes en muchos aspectos”. Hasta la fecha, la atleta siempre había negado vehementemente el uso de sustancias dopantes: “Confié en él –por Graham– y nunca lo pensé por un segundo...”, refiriéndose a la posibilidad de que el entrenador la hubiera engañado. “Me empecé a preocupar cuando me dijo que no le comentara a nadie lo que me estaba dando”, añadió la sprinter, que reconoció haber experimentado cambios en su cuerpo y una enorme facilidad para recuperarse de los esfuerzos físicos a los que se sometía antes, durante y después de los entrenamientos.
La carrera de Jones empezó a dar tumbos cuando saltaron los primeros rumores acerca de su relación con los laboratorios BALCO, escándalo en el que también se vio involucrado su entonces compañero sentimental, el velocista Tim Montgomery. Era el año 2003. La pelota se fue haciendo grande y fue el propio presidente de la compañía farmacéutica, Víctor Conte, atosigado por las autoridades federales, quien relacionó a la atleta con las sustancias prohibidas que producía la empresa. En 2005, Tim Montgomery, padre del primer hijo de la atleta, fue suspendido por dos años al hacerse oficial que estaba relacionado con el consumo de esteroides. Con anterioridad, el escándalo se había llevado por delante al lanzador de peso C.J. Hunter, primer marido de la atleta.
En la carta, Jones desvela que consumió esas píldoras hasta el año 2002, que fue cuando rompió con Trevor Graham y reconoce que sintió “pánico” cuando los agentes federales le presentaron una muestra de ‘The clear’. Supo que eran las mismas que le había suministrado su entrenador: “Las banderas rojas tendrían que haberse levantado cuando me pidió que no dijese nada”, admite. Graham fue acusado formalmente por las autoridades federales y está pendiente de juicio el próximo 26 de noviembre. Se declaró ‘no culpable’.
El portavoz de la IAAF, Nick Davies, explicó ayer que ese organismo no anulará las marcas de la atleta ni la sancionará hasta tener sobre la mesa el informe que le ha de remitir la USADA (Agencia Estadounidense Antidopaje): “Todavía no hay nada oficial, más que la carta publicada por ‘The Washington Post”, dijo.
Seis meses de prisión
La atleta, casada recientemente con el también ex velocista nigeriano Obadele Thompson con el que ha tenido su segundo hijo, explicó que planea tomar un avión desde Austin (Texas) y reunirse con su madre, en Nueva York, para afrontar las horas más amargas de su carrera deportiva. Jones asume que podría enfrentarse a una sentencia de hasta seis meses de prisión.
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