miércoles, 11 de noviembre de 2009 22:15
Manuel Moreno
El Alcorcón imposible
Aunque lo parezca por el título, no voy a comentar nada sobre el KO copero de Florentino Pérez y sus galácticos de pacotilla porque hay vergüenzas que no necesitan comentario. Me gustaría hacer un paralelismo que puede resultar extraño pero que me parece interesante y trasladar el resultado de la elimatoria (¡4-1!) al mundo del basket. ¿Puede un equipo de la tercera categoría del deporte, que eso es el ejemplar Alcorcón, eliminar a un ACB en basket? Pienso que serán muy pocos quiénes opinen que sí. Pongamos por ejemplo el Plasencia (Adecco plata, equivalente a la Segunda B futbolística), ¿puede eliminar a doble partido al Caja Laboral, segundo clasificado, como el Madrid, en la Liga de la pasada temporada? Sería rotundo al afirmar que no. Y ahí radica la gran diferencia entre el fútbol y el basket. Para lo bueno y para lo malo.
Creo que no hay color en cuanto a espectáculo. El del basket es mil veces mejor. No tengo ninguna duda de que un inexistente extraterrestre que nunca hubiera oido hablar de Barça, Madrid, goles y canastas disfrutaría mucho más con un par de mates en 40 minutos y sabiendo que cada 24 segundos debe pasar algo que esperando hora y media a que alguien se atreva a acercarse a la portaria rival. Los estadounidenses, que saben mucho de deporte y mucho más de espectáculo, lo tienen claro. Dicen que el fútbol (el que ellos entienden como europeo) es el deporte del futuro... y que siempre lo será. No comprenden un espectáculo con tan reducido número de momentos estelares que a veces no llega ni a uno porque acaba sin goles y, a veces, has sin ocasiones. No hay duda de que el espectáculo del basket es mucho mejor, pero el fútbol tiene otras cosas. Es pasión y morbo. Y el Alcorcón puede eliminar al Real Madrid a dos partidos cuando es imposible que el Plasencia le gane al Caja Laboral.
El fútbol es el único espectáculo del mundo en el que el espectador desea que no estén las estrellas (si Messi, por ejemplo, se lesionara antes del próximo Madrid-Barça la afición madridista lo celebraría a lo grande e igual sucedería con Cristiano Ronaldo en el partido de vuelta), el único en el que quien paga puede desear que por lo que ha pagado muchisimo dinero dure dos minutos (¿qué aficionado no firmaría el final inmediato de un partido decisivo si su equipo marca un gol en el primer minuto?) y el único que se disfruta más durante la semana sacando pecho y cachondeándote ante los amigos -o escondiéndote según cual fuera el desenlace- que en las gradas, a donde sólo se acude para sufrir.
Que nadie piense que soy un tío raro para el estereotipo del país. Me gusta el fútbol y hasta a veces he deseado alguna de esas hipótesis. Pero basarse únicamente en ellas me parece convertir al fútbol en un deporte primario. Claro que por eso el Alcorcón elimina al Madrid. Y exactamente por eso es el deporte número 1 cuando es el peor espectáculo del mundo.