jueves, 02 de julio de 2009 4:59
Manuel Moreno
Ir a la selección
La selección española de basket está siendo un ejemplo en las últimas temporadas. Ejemplo total. Da gusto ver la ilusión con que acuden jugadores que ya lo han ganado todo y que deciden pasar el verano -algunos la casi totalidad de sus vacaciones- trabajando. Sin ningún interés económico porque a Pau Gasol sudar durante casi dos meses le puede significar un 0,2% de sus ingresos anuales y al que más no le superará el 2%. Nadie va a la selección de basket por dinero y tampoco creo que por imagen comercial, aunque evidentemente les ayuda a la hora de firmar contratos. Van porque están sus amigos, porque se lo pasan bien y porque saben que pueden ganar. Desde que Pepu Hernández tuviera la inteligencia de potenciar el 'buen rollo' la selección ha sido un ejemplo y los exitos no son ni de Pepu, ni de Aíto ni ahora serán de Scariolo. Son de los jugadores, que divierten y ganan.
En este escenario también hay que entender a los que no quieren ir. No se trata, como se ha escrito por ahí, de una 'selección de caprichosos'. Hay que entender que José Manuel Calderón prefiera -por una vez y quizá sin que sirva de precedente- curar este verano todos sus problemas físicos para estar a punto en noviembre para hacer que Toronto Raptors optimice los buenos dólares que le paga. Por supuesto que hay que comprender que Carlos Jiménez decida poner punto final a esta etapa de su vida y, lo que está siendo más polémico, hay que respetar que a Fran Vázquez no le apetezca lo más mínimo estar en un grupo en el que tiene pocos amigos. Si aceptamos que la amistad y el buen rollo es la base de los exitos, habrá que aceptar también que quien no se sienta a gusto diga no.
Lo explico porque me llamaron el martes de la radio autónoma gallega y me quede asustado de los 'palos' que le pegaron al también gallego jugador del Barça. Por antipatía personal o por falta de información le acusaron repetidamente de poco maduro por renunciar a estar en el Eurobasket. A mí me parece ejemplarmente madura la decisión. Vázquez estuvo en la preparación del Mundial del 2006, que se saldó con una histórica medalla de oro, y no acabó contento. El y los que eran sus compañeros de selección saben el porqué y resulta lógico que no quiera acudir a donde sabe que no es bien recibido. A lo peor su presencia hasta dificultaba ese buen rollo. Se queda en casa y ya está. Todo sea por esa química que gana medallas y porque los que van a divertirse, se diviertan. Si hay exito en Polonia, Fran Vázquez habrá colaborado con él.