Pep lo sabe. Y Estiarte. Y Txiki. Y Laporta. Todos. Con Samuel Eto'o, el club, las personas que lo dirigen, no se han portado bien. No digo que haya sido de forma intencionada, seguro que no, pero ha faltado valentía, sinceridad e ir de cara desde el primer instante.

Lo que ha dicho Guardiola sobre Samuel en la primera conferencia de prensa después de estar 55 días descansando, no me vale. Si Pep ya tenía decidido prescindir del camerunés, se lo tenía que haber dicho a él, directamente, a los pocos días de terminar la Champions League. Que le hubiera cogido, que se hubiera ido a comer él, y que le hubiera planteado la cuestión de forma honesta y abierta. Hablar ahora, el 20 de julio, de que es una cuestión de 'feeling' queda muy bien de cara a la galería, pero Eto'o se merecía otra respuesta. Por respeto a sus cinco años como azulgrana, por su entrega al club, por ser un jugador muy bueno.

Samuel podrá ser egocéntrico, habrá exhibido un temperamento difícil de lidiar, habrá tenido salidas de tono y comportamientos discutibles, pero el FC Barcelona, su entrenador, se lo tenía que haber dejado muy claro antes de empezar las vacaciones. Juntos hubieran podido encontrar la mejor solución para todos y no estaríamos ahora pendientes de si se va o no al Inter.

Pasarle el 'muerto' a Txiki, al Club, no ha estado bien. Dejar que los días pasaran, que se 'pudriera' el tema, ha dejado en evidencia al máximo responsable del equipo. A uno de los tuyos no se le abandona. Seguro que Pep pensará que esa era una tarea de Begiristain, pero de la misma manera que Pep es quien manda en el vestuario, quien pone y quita jugadores, era él, antes que nadie, quien tendría que haberle dicho a Eto'o que no contaba más con él.

Si alguien conoce un vestuario, a los jugadores, todo lo que les rodea, ese es Guardiola, por eso me ha extrañado tanto que una persona de su experiencia y, a priori, sensibilidad, no haya sabido gestionar el caso Eto'o. En el fondo todos podríamos estar de acuerdo. En las formas, no.