Asisto incrédulo, atónico y sorprendido, por utilizar sólo tres adjetivos calificativos, al mastodóntico circo mediático que está provocando el mercado futbolístico internacional. Ha bastado, que no es poco, que el Real Madrid fichara a Kaká y Cristiano Ronaldo para que automáticamente la presión, algunos, se la quieran traspasar al Barça. Y muchos, claro, ya empiezan a hacer comparaciones. "Ves, el Madrid ficha a dos cracks mundiales y el Barça todavía a ninguno". Y en medio, zas, se le atiza a Txiki Begiristain por no cerrar una sola operación.

Sé que echo piedras sobre mi propio tejado, sin embargo tengo la obligación de decir lo que sinceramente pienso. Nosotros, los medios de comunicación, no somos los que debemos marcar la agenda del Barça o de Txiki Begiristain. Ni los tiempos tampoco. El secretario técnico tiene una responsabilidad muy grande y todos los pasos que dé los ha de medir muy bien, sin prisas, sin presión y calculando muy bien los riesgos. No estamos hablando de comprar un coche de 30.000 euros, se trata de invertir más de 40 millones de euros.

De Txiki se podrá decir lo que se quiera. Hay opiniones para todos los gustos, como los colores, pero les diré una cosa que es irrefutable: ha sido el mejor secretario técnico que ha tenido el Barça en toda su historia. ¿Exagero? A ver quién ha sido el guapo que ha ganado tres Ligas, dos Champions League, una Copa del Rey, en tan solo cuatro temporadas. Y no sólo eso: tuvo la valentía de sacarse de encima a Ronaldinho y Deco y de eligir (fue una apuesta personal suya) a Pep Guardiola para darle la vuelta a una plantilla que había caído en la indolencia.

Es verdad que Txiki no ha estado solo. Ha tenido, en diferentes etapas en estos años, el consejo de Sandro Rosell, Ferran Soriano, Marc Ingla, ahora de Raúl Sanllehí e incluso de Johan Cruyff. Sin embargo, Txiki es un técnico muy analítico, paciente, más listo que el hambre... No todas sus contrataciones le han salido bien, eso es imposible, como le sucede a la totalidad de entrenadores y directores deportivos, pero su porcentaje de aciertos está siendo altísimo.

Que le den palos ahora porque no vende, no ficha y porque no se sabe nada de él en esta vorágine mediática de fichajes, es injusto. A Txiki hay que juzgarle por el rendimiento que da el equipo, por el comportamiento de la plantilla, por la imagen que ofrecen los jugadores y hay que otorgarle el mérito que entraña haber vivido la mejor temporada en toda la historia del FC Barcelona. ¿O es que ya nos hemos olvidado de la Liga, Copa del Rey, Champions League, del 2-6 en el Bernabéu y de la exhibición futbolística que domingo a domingo hemos presenciado?

Al Barça le importa un comino que el Madrid haya fichado a Kaká y Cristiano Ronaldo. No los necesitaba. A ninguno de ellos. ¿Acaso son mejores que Messi o Iniesta? Lo único que sí le ocurre al club azulgrana, como al resto de grandes de Europa, es que Florentino ha reventado el mercado y ahora todos pagan las consecuencias. El Bayern pide 70 millones por Ribéry como mínimo; el Valencia más de 45 por Villa. Así podríamos seguir con Ibrahimovic, Benzema y otros jugadores de menos prestigio. ¿Qué es lo que quieren los socios del Barça, tirar la casa por la ventana, endeudarse hasta las cejas, estirar más el brazo que la manga? No, lo inteligente es llegar hasta donde se puede llegar y calcular muy bien todos los pasos a dar. En eso anda Txiki Begiristain, intentando reforzar la plantilla sin caer en extravagancias, sabiendo poner todos los euros donde deben estar.

Dejémosle trabajar. Nuestra olbigación será enterarnos de los pasos que está dando.