Tuesday, May 19, 2009 6:12 AM
Toni Frieros
Barça, Real Madrid... y Florentino Pérez

El regreso a la escena futbolística de Florentino Pérez ha sido convenientemente tratado con una amplitud mediática sin precedentes. Florentino, un hombre inteligente y muy bien asesorado, supo crear tal expectación que su conferencia de prensa tuvo más seguimiento que cualquier otra del mismísimo José Luis Rodriguez Zapatero. Un 10 en márketing para quienes le hacen la campaña.
Como Barça y Madrid, y viceversa, son vasos comunicantes, en cuanto terminó la disertación del ex presidente blanco, rápidamente se interpretó también en clave azulgrana. Unos dicen que es un mal endémico, si bien yo sostengo que si un día Barça y Madrid dejaran de mirarse unos a otros con el rabillo del ojo, el fútbol español sería otro muy distinto. Ese 'marcaje' que se hacen es muy bueno para que reine la competitividad.
Y llegados a este punto, es de sentido común que Florentino Pérez hablara de un proyecto deportivo espectacular. Está en su derecho y es lo que tiene que hacer. No porque el Barça sea, hoy, el equipo más elogiado y valorado, el que tiene en sus filas a muchos de los mejores jugadores del mundo. No. Principalmente porque el Real Madrid debe encontrar su modelo deportivo, aplicar hasta las últimas consecuencias una filosofía de juego y saber cuales son sus prioridades.
El Real Madrid es una entidad atípica. Y me explicaré. Debe ser uno de los poquísimos clubs en toda la historia del fútbol mundial que ha prescindido de sus entrenadores después de conquistar la Copa de Europa (Juup Heyckens y Vicente del Bosque) y de ganar la Liga (Fabio Capello y Bernd Schuster). ¿Por qué? Porque la afición merengue, como la azulgrana, no se conforma con ganar y punto. Quiere disfrutar y pasarlo bien con su equipo, sentirse orgulloso del fútbol de los jugadores. Eso pasa en el Camp Nou, pero no en el Bernabéu, de ahí los despidos de tantos técnicos que han levantado copas, sí, pero que no han convencido con el balón sobre el césped.
Yo creo que Florentino es un gran empresario, una persona con estilo, educado, de muy buenas formas y que devolverá al Real Madrid el señorío que ha perdido en los últimos años. Como corresponde a un hombre de su posición, es ambicioso, pero nunca pedante. Intentará hacer las cosas muy bien y hará todo lo que esté en su mano para que el Real Madrid vuelva a tener en sus filas grandes figuras mundiales. Otra cosa es si las personas en las que pondrá su proyecto serán capaces de construir un gran equipo. Eso lo dirá el tiempo.
El Barça ya lo tiene. No debe ir al mercado a buscar más de dos o tres refuerzos. El mejor del mundo ya está en el Camp Nou, que es Messi. Y así podríamos seguir con Iniesta, Xavi, Alves, Piqué... El Barça ha hecho los deberes, su modelo deportivo está consolidado y de no torcerse las cosas, durará algunos años más.
Los culés pueden estar tranquilos porque el 'Caso Figo' no se repetirá esta vez. Y admito apuestas. Florentino Pérez se llevó en 2000 al portugués porque entonces la coyuntura era la que era. Núñez había dimitido, en el Barça reinaba un desgobierno absoluto y ningún precandidato quiso comprometerse con Figo a pagarle, si era elegido presidente, lo mismo que le garantizaba el Real Madrid. El comportamiento de Figo ya es otro cantar...
Hoy, Florentino no irá ni a por Messi ni a por Iniesta, por poner dos ejemplos. Ni quiere enemistarse con el FC Barcelona ni cuenta con la complicidad de ningún jugador del Barça. No debe olvidarse que es el futbolista quien paga la cláusula de rescisión de contrato y en el caso de Messi, por ejemplo, serían 150 millones de euros más el IVA, una cantidad absolutamente absurda por prohibitiva.
Que Florentino Pérez regrese al Real Madrid es una gran noticia para la entidad blanca. Al FC Barcelona le va a retar deportivamente hablando y eso obligará al club azulgrana a ser todavía más fuerte, más vigilante, mejor en todos los sentidos.
La sana competitividad nunca ha sido mala, todo lo contrario. Nos hace a todos mejores, porque impide que bajemos la guardia y que caigamos en ese defecto que Laporta llamó 'autocomplacencia'. Así que preparémonos para vivir unas temporadas de máxima emoción. Yo me apunto...