Monday, May 04, 2009 4:05 AM
Toni Frieros
Al Real Madrid le falta talento, lo que le sobra al Barça
Hola amigos: imagino que todos estareis todavía con la resaca del clásico. Unos, los barcelonistas, ebrios de satisfacción y otros, los madridistas, intentando buscar explicaciones a lo inexplicable. ¿Cómo es posible que este Real Madrid encajara seis goles en el Santiago Bernabéu... e Iker Casillas, encima, fuera el mejor de su equipo?
Utilizando un simil metereológico diría que en la noche del sábado, sobre el cielo del estadio madridista, se formó la tormenta perfecta, un tsunami futbolístico de tal magnitud que se lo llevó todo por delante. Llevo 30 años viendo fútbol y jamás había asistido a una exhibición tan poderosa que alcanza la consideración de histórica porque se enfrentaron los dos grandes en un momento donde se decidía la Liga. Es decir, el mérito del FC Barcelona, dentro de los muchos que atesora, es que dio un puñetazo encima de la mesa el día que tenía que darlo y en el momento justo. No es lo mismo ganar 5-0 ó 2-6 en la jornada 12, que a falta de cuatro partidos para terminar la Liga, cuando te lo juegas casi todo a una carta. Esa es la respuesta de un equipo campeón, con personalidad y seguro de sí mismo.
Debo reconoceros que a mí me sorprendió muchísimo el resultado. Había apostado por un triunfo por la mínima del Barça e incluso un empate ya me parecía un magnífico resultado para los barcelonistas teniendo en cuenta que se hubiera ido del Bernabéu manteniendo los cuatro puntos de ventaja y el 'gol average' a favor.
Viendo las trayectorias de un equipo y de otro y cómo habían llegado al clásico, me imaginaba un Madrid más guerrero, más agresivo y sobre todo más conjuntado. El Barça, en mi opinión, perfeccionó el maravilloso fútbol que nos venía ofreciendo porque se encontró tan a gusto que terminó divirtiéndose. Jugó con tanta tranquilidad y aplomo que en vez de estar disputando un clásico parecía que se estaba entrenando en La Masía.
A mi modo de ver, el Real Madrid tuvo dos problemas graves. Primero, no supo construir. Segundo, no supo destruir. Si no haces ni una cosa ni otra, ¿qué haces entonces? Nada... Si tienes en tu equipo a una defensa donde ninguno de sus cuatro hombres es capaz de construir fútbol desde atrás, si tienes un centro del campo donde los tres responsables de dar equilibrio al grupo van de tras de la pelota como el gato y el ratón, ¿quién se encarga de elaborar jugadas? ¿quién provee de balones a los delanteros? Si han de bajar Raúl y Robben a buscar pelotas, ¿quién las remata, quién pone en apuros a Víctor Valdés? Gago y Lass, que se encargan de una enorme parcela de terreno de juego porque Robben y Marcelo juegan muy abiertos en las bandas, no dieron a basto para quitarle la pelota a jugadores como Iniesta o Xavi, dos magos de la conducción, a quienes sólo le robas el balón con una pistola. Total, que el Madrid quedó huérfano en la zona ancha, donde se cocina el fútbol. Y encima, actuó con la defensa demasiado adelantada. Después del 2-3, en vez de aguantar e intentar con paciencia ir a por el empate, le dejó todo el campo al Barça para que le matara a la contra. Una acción, desde el punto de vista técnico, inexplicable...
Lo dijo Casillas y lo refrendó Juande Ramos. Este Real Madrid no se puede medir de tú a tú con ninguno de los grandes de Europa. Y eso le pasa al Madrid porque no tiene talento ni creatividad. Con garra, épica y lucha puedes levantar algunos partidos que tienes perdidos, pero no siempre suena la flauta y todo eso no basta cuando delante sí hay un equipo de verdad, como el Liverpool o el Barça.
El FC Barcelona está edificando su presente sobre un modelo de entender el fútbol que ya viene de muchos años atrás. Y lo está haciendo con 8 jugadores de la cantera (Valdés, Puyol, Piqué, Xavi, Busquets, Iniesta, Messi y Bojan), algo que debe llenar de orgullo a los culés. En el Barça no vale ganar de cualquier modo. Hay que hacerlo jugando bien y esa es una filosofía tan arraigada que se ha convertido en toda una marca registrada, en un producto con denominación de origen.
Lo terrible para el Real Madrid es que a pesar de haber ganado las últimas dos Ligas, con Capello y Schuster, ninguno de esos entrenadores han tenido continuidad para seguir desarrollando sus proyectos ¿Por qué? Porque esos modelos futbolísticos no convencían a los aficionados y porque su forma de entender el fútbol no encajaba con la historia del Madrid
Los próximos responsables de la entidad blanca (presidente, entrenador y secretario técnico) van a tener que invertir mucho en fichar talento, en buscar otro Hierro, otro Redondo, otro Zidane, porque con lo que tiene hoy en su plantilla no puede aspirar a ser uno de los protagonistas del fútbol internacional.
Y un último apunte del clásico: un 10 para Pep Guardiola por la humildad con la que afrontó la conferencia de prensa y otro 10 para el comportamiento de la afición madridista. El Santiago Bernabéu asumió con resignación la exhibición de fútbol del Barça y se retiró con deportividad.